ARTÍCULO 1° — La trampa de la "IA para Abogados".
Te voy a ser sincero desde el primer párrafo: si buscás "IA para abogados" en Google, vas a ver cientos de páginas idénticas. Muchas están generadas por agentes de código. ¿Está mal? Cero.
Pero acá viene la pregunta incómoda: ¿Por qué pagarías una suscripción carísima por un servicio publicitado con IA, programado con IA y cuyo discurso de venta seguramente también lo hizo una IA?
El derecho es, y seguirá siendo, una profesión basada en el razonamiento y la empatía. Es cierto que la tecnología ya nos invadió; hoy, si una aplicación de las que usamos a diario no tiene un botoncito mágico de IA, pega en el palo. Pero eso no significa que nuestro trabajo deba ser reemplazado por microservicios enlatados que funcionan como cajas negras.